A los extremos

[Por Elizabeth Vargas]

Enfretamos un tiempo crucial para aquellos que hemos decidido seguir a Cristo y ser embajadores de su reino. Por un lado se vive como si Dios no existiera y por el otro hay quiénes han creado una imagen de Dios equivocada, pues lo pintan como uno sin misericordia. Entonces, es momento de evaluar de qué lado estamos. Nuestra misión en la tierra está definida e incluye predicar a todo el mundo el evangelio para que aquellos que crean puedan ser salvos. Sin embargo, ¿qué evangelio predicas? ¿cuál es el propósito de ese evangelio? La palabra establece que el evangelio son las buenas nuevas de salvación. Nuestras vidas estaban condenadas por causa del pecado y a través del sacrificio de Jesús podemos ser salvos.

 “Lo primero que les enseñé fue lo mismo que yo aprendí: que Cristo murió en lugar de nosotros, que éramos pecadores. Tal como lo enseña la Biblia, fue sepultado y, después de tres días, Dios lo resucitó”. 1 Corintios 15:3-4

“Cristo hizo suyos nuestros pecados, y por eso murió en la cruz. Lo hizo para que nosotros dejemos por completo de hacer el mal, y vivamos haciendo el bien. Cristo fue herido para que ustedes fueran sanados”. 1 Pedro 2:24

EN MIS LETRAS - AMOR REALEntonces, nuestro rol no es el de jueces y condenadores. Muchos parecen haber recibido un evangelio distinto en el que el mensaje es uno de terror, de asustar a las personas y criticarlas por su naturaleza pecaminosa. Sin embargo, esa no es nuestra función. El plan del Señor para todos es que podamos alcanzar la salvación. Por lo tanto, esa es la noticia que debemos darle a aquellos que todavía no han reconocido que Jesús es el salvador.  Claro, es importante vivir una vida agradable, libre de pecados y procurando siempre hacer el bien. El mensaje que debemos llevar tiene que ser uno en el que las personas se vuelvan a Dios, conozcan a Jesús como salvador de sus vidas y puedan alcanzar la vida eterna.

“Y la manera de tener vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste a la tierra”. Juan 17:3

“El verdadero amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo, para que nosotros fuéramos perdonados por medio de su sacrificio”. 1 Juan 4:10

¿Cuál es tu mensaje? ¿Qué rol estás cumpliendo? Si eres un mensajero del reino de Dios tu deber es restaurar, sanar y proclamar vida eterna.

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos“. Lucas 4:18

De un lado están los que llevan el mensaje del evangelio como Jesús lo estableció. Otros condenan y juzgan, su palabra es una llena de dogmas humanas, se sienten en la libertad de determinar quién recibe o no la salvación. También están los que proclaman que podemos vivir una vida de libertinaje, llena de pecados y aún así tendremos la salvación. Ni un extremo ni el otro están correctos. Hay un mandato: predicar el evangelio, las buenas noticias de salvación. Una palabra transformadora, que no excluye, sino que acerca a Dios a todos los que desean obtener la vida eterna.

Nota de la editora: esta es la primera parte de la serie A los extremos.

Portada En mis letras - Jesús vive

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