Mi corazón dejó de latir

Por Emely Hernández Hilerio

Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas“. Proverbios 3: 5-6

Mi corazón bombeaba sin parar. Era el final de una carrera de obstáculos. Ya estaba alcanzando una meta bien anhelada. En ese momento, muchos pensamientos, recuerdos, situaciones y problemas llegaron a mi mente. No podía detenerlos, sentí mi presión aumentar, la carrera no terminaba y con todas estas crisis en mi mente no sé si lo lograría. Solo quedaba un poco más para llegar a la meta, pero los pensamientos se hacían más fuertes.


El abuso de un extraño cuando pequeña, los estudios universitarios sin terminar, mi relación de pareja rota, la situación crítica del trabajo. Todos eran pensamientos negativos. Este no era el mejor momento para que latieran tan fuertes en mi mente. Esta carrera sí la deseaba terminar con todo mi corazón.

Cuando desperté, me encontraba en la sala de emergencia de un hospital. Desconcertada, me preguntaba qué era lo que había ocurrido. Quiénes eran las personas que estaban rodeándome, y la carrera… ¿qué había pasado, qué estaba ocurriendo? Todos guardaban silencio. Unos instantes más tarde se acerca el doctor. Se queda mirando sorprendido y le pregunté, qué era lo que había ocurrido. ¡Un milagro de Dios! – dijo el médico. Su expresión me confundió aún más. El doctor continúo su relato. Estabas terminando una carrera, cuando tu corazón colapsó, dejó de latir y caíste al suelo. Inmediatamente, unos paramédicos te trajeron al hospital. Tu cuadro era crítico. Una niña se acercó y me pidió que la dejara orar por ti. En solo unos instantes tu corazón volvió a latir.

Hoy vivo agradecida de el gran Dios que hizo el milagro en mi vida y de aquella niña, que con su FE logro mover montañas. Ese incidente, logró que reflexionara acerca de aquellos fuertes pensamientos que hicieron que mi corazón dejara de latir. Recordé un versículo: “Fíate de Jehová de todo tu corazón…“.  Aquel terrible incidente se transformó en bendición. Busqué ayuda para superar el abuso y la relación rota. Decidí continuar mis estudios universitarios. La situación del trabajo la dejé en manos del que guía mis pasos a un futuro seguro: Dios.

Nota de la editora:  este relato no representa las vivencias de la autora, pero Dios lo puso en su corazón porque tal vez tú que estás leyendo has vivido una historia similar.

Y tu corazón, ¿dejó de latir?

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