Somos lumbrera

Por Kevin Daniel Cruz Reyes

Somos seres de luz caminando por senderos oscuros, caminos fuertes, andando con miedos, cargando fracasos, sin fe y no comprendemos que la vida no es perfecta.  Pero está hecha para caminar y caminar en medio de la tormenta, teniendo en cuenta que Dios tiene el control de cada pisada que damos.

Pensamos que luego de un fracaso viene el final de una historia de logros; nos caemos y esperamos por la mano de alguien más, confiamos en personas que no conocemos, pero no creemos en lo que dice la Biblia. Tendemos a idolatrar y justificar los errores de un deportista o algún famoso.  Mientras que a Jesús, el cual entregó su vida por nosotros en una cruz de madera, siendo torturado, lo ignoramos.  Él no tuvo por qué hacerlo, y aún así se subió y con voz quebrantada clamó a los cielos y gritó: “Padre, perdónalos, porque no saben lo q hacen” (Lucas 23:34). Mientras tanto lo seguimos rechazando y seguimos dudando de su existencia. ¿Acaso no crees que sean suficientes pruebas las que Dios nos ha presentado?

Por otra parte, lloramos por la partida de un ser querido, por un amor que se fue, por algún cambio o alguna decisión importante que hay que tomar. Solicitamos ayuda, pero cuando llega la rechazamos, pedimos consuelo, mas nos alejamos del consolador. ¿En qué nos hemos convertidos, en seres de poca fe, o tenemos miedo de aceptar a alguien en nuestro corazón que sabe lo que es mejor para nuestras vidas?

¡Contesta! 

¿Ha nacido un mejor padre que Él? ¡Dime! ¿Por qué titubeas, por qué le huyes al llamado? ¿Cómo tomas un micrófono, si rechazas a tu hermano, cómo te subes al altar, criticando y difamando al que está a tu lado? ¡Responde! ¿Acaso no tienes conciencia, o piensas que estás bien y todos los demás están mal? ¿No tienes una respuesta? Me da mucha pena, saber eso.

Si quieres ser vencedor, tómate la cápsula del amor, ayuda al corazón. Si quieres vivir tranquilo, tómate la cápsula de la paz, ayuda a controlar y/o manejar el ajetreo del día. Si quieres consuelo, acércate al consolador, acepta el Jesús en tu corazón; deja que Él te haga experimentar cosas que solamente Él  puede hacer.   Permite que Él tome el control de tu vida. Da un paso al frente si eres valiente, si no lo eres no lo intentes porque vas a terminar mal, no pierdas tu tiempo si vas a vivir dos vidas, acepta este estilo de vida, sé hombre/mujer o… ¿aún no estás convencido/a de que te va a ir mejor?

En su palabra nos dice: “Detesto a los que tienen divididas sus lealtades, pero amo tus enseñanzas. Tú eres mi refugio y mi escudo; tu palabra es la fuente de mi esperanza. Lárguense de mi vida, ustedes los de mente malvada, porque tengo la intención de obedecer los mandatos de mi Dios. ¡Señor, sostenme como prometiste para que viva! No permitas que se aplaste mi esperanza. Sostenme y seré rescatado” (Salmos 119: 113-117 – Nueva Traducción Viviente)

Incluyamos estas palabras en nuestra oración y permitamos al Padre que haga el resto; mientras sigamos metiendo la cuchara en la sopa ajena seguiremos hundiéndonos en el hoyo que nosotros mismos hemos seguido cavando. No sean cabezas duras y aceptemos que aunque los tiempos son difíciles, Dios es capaz de cambiar tu vida y hacerte feliz en medio de la amargura y la adversidad. Te reto a que cambies tu forma de pensar y dejes que el Padre tome las riendas de tu vida.

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