No quiero compromisos

Por Elizabeth Vargas

Nos encanta disfrutar de los privilegios, pero que poco nos gustan los compromisos.  Ya sé, estoy generalizando.  Sin embargo, no puedo dejar de pensar en este tema que viene insistiendo en mi mente y que finalmente he decidido plasmar aquí.

En muchos momentos, queremos disfrutar de los beneficios de ciertas cosas, pero cuando nos toca ejercer los deberes y responsabilidades no queremos compromisos. Y pasa en todas las facetas de la vida, en las relaciones familiares, de pareja, de amistad, en tu relación con Dios, en el trabajo al ejercer tu profesión, en fin, en todo lo que haces en tu vida diaria.

Lo más probable es que las personas que no pueden comprometerse tienen miedos, temores e inseguridades que no le permiten empeñar su palabra y cumplir a través de sus acciones. La gente que no puede comprometerse necesita fortalecer su caracter, ser determinados y llevar las decisiones que toman a la acción. ¿Qué compromisos has hecho en tu vida? ¿Cuáles has podido cumplir y mantener?

En este caso lo que compartiré se puede aplicar a todos los escenarios,  pero va más enfocado a nuestra vida espiritual. Resulta que todos tenemos necesidades, si nos da hambre vamos al supermercado a comprar los ingredientes para la comida o visitamos algún restaurante.  Si nos enfermamos tenemos dos opciones: vamos al hospital o a la oficina médica.  Así atendemos algunas de esas necesidades, pero olvidamos la más importante.

Sí, recuerda que somos espíritu, alma y cuerpo y cada una de nuestras áreas requiere atención.  Entonces, cuando tenemos enfermedades, nos faltan los recursos económicos y estamos sufriendo recordamos que hay un Dios Todopoderoso que puede ayudarnos y le exigimos que así lo haga.  Pero si se trata de darle de nuestro tiempo, de tener una relación personal con Él, un espacio para la oración y una vida devocional, ahí es que se nos olvida que Dios existe y preferimos decir: “no quiero compromisos”.  Ir a su casa se convierte en una rutina, una obligación más.

Cuando libre y voluntariamente decidimos abrazar la fe, contraemos un compromiso y hacemos un pacto con Dios de servirle y entregar nuestra vida por completo a Él.  Pero lo que inicia con un amor apasionado hacia el Señor al no cultivarse, se convierte en una carga que ya no queremos. Es triste que podamos cumplir con todas nuestras responsabilidades y que no le demos el tiempo que corresponde a Dios.  Queremos una relación con Él donde solamente recibamos bendiciones, pero no deseamos pagar el precio.

¿Realmente amas a Dios? ¿Estás dispuesto(a) a comprometerte? ¿Qué te impide hacerlo? Decide hoy hacer un compromiso con Dios, un pacto que se mantenga a pesar de las adversidades y lo que puedas sentir.  No te estoy diciendo que es fácil, pero tampoco es imposible cuando te rindes y permites que Dios sea el que guíe tu vida, tus emociones, en fin, todo tu ser.

Aquí comparto un himno que seguramente te ayudará a entender qué implica ese compromiso con Dios.

6 comentarios en “No quiero compromisos

  1. Lamentablemente hoy día la gente desea comprometerse menos, busca celulares sin contrato, para evitar el compromiso, la antena satélite sin contrato por la misma razón y creen de sus relaciones sentimentales al decir “yo no necesito casarme para demostrar compromiso” y con Dios quieren hacer los mismo, desean recibir sus bendiciones, ser llamados seres espirituales sin asistir a una iglesia o asistir uno que otro Domingo para “cumplir”.

    Dios desea todo de nosotros, un compromiso total y firme, y nos llevara a lugares que jamas pensamos.

    • Excelente aportación al tema, creo que es importante hablar de responsabilidad y compromiso en todas las facetas de la vida, principalmente en nuestra relación con Dios.

  2. Esto me recuerda que discutiendo el tema del compromiso con un amigo me decia: La gente en realidad no sabe distinguir entre Comprometerse y estar involucrado en algo. Te pongo de ejemplo a los huevos revueltos con tocino. La gallina está involucrada en el proceso, pero definitivamente, el que estuvo comprometido fué el cerdo.

    Lo que me enseña este ejemplo en lo particular es que el compromiso es un factor en la vida de cada ser. No se puede evitar el compromiso, pero si que se puede decidir en que comprometerás tu vida.

    Estará tu vida comprometida con Dios, o con un plato de huevos con tocino?

    • Portillo, muy acertado su comentario, definitivamente hay una clara confusión entre estar involucrado y comprometerse, no había escuchado esa analogía, pero es muy buena!!!

¿Qué piensas del tema?, ¿Cuál es tu opinión? Comenta aquí...

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