Archivo | julio, 2011

El reto de la humildad

28 jul

Constantemente el ego del ser humano traiciona los valores y principios que deben regir nuestras vidas.  Comienza una batalla entre el bien y el mal y sobre todo entre la humildad y el orgullo.  Ahí sale a relucir nuestra humanidad, el deseo por aparentar lo que no somos, el querer tener siempre la razón y despreciar a los demás, especialmente a aquellos que no piensan o se comportan a la altura, según nuestros criterios.

De acuerdo con la Real Academia Española la humildad es la: “Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento”.  Mientras que el orgullo es: “Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas”.

La historia del fariseo y el publicano nos muestra claramente la diferencia entre un humilde y un orgulloso:

Párabola del fariseo y el publicano (Lucas 8:9-14)

 ”A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido”.

Pero qué más nos dice la Biblia al respecto, aquí algunos versos:

Job 22:29 – Dios humilla a los orgullosos, y levanta a los humildes.

2da de Samuel 22:28 – A la gente humilde le concedes la victoria, pero a los orgullosos los haces salir derrotados.

Salmo 37:11 – En cambio, la gente humilde recibirá la tierra prometida y disfrutará de mucha paz.

Salmo 138:6 – Dios mío, tú estás en el cielo, pero cuidas de la gente humilde; en cambio, a los orgullosos los mantienes alejados de ti.

Proverbios 11:2 – El orgulloso termina en la vergüenza, y el humilde llega a ser sabio.

Proverbios 13:10 – La gente orgullosa provoca peleas; la gente humilde escucha consejos.

Proverbios 15:33 – Quien obedece a Dios gana en sabiduría y disciplina; quien quiera recibir honores debe empezar por ser humilde.

Lucas 14:11 – El que se crea superior a los demás, será puesto en el lugar menos importante. El que es humilde será puesto en un lugar más importante.

Son muchos los versos bíblicos que hablan sobre la humildad y el orgullo, pero en todos se ve claramente que si hay algo que Dios desprecia es la persona orgullosa, al punto que dice que los mantiene alejados de Él.  Y no es para menos si su ejemplo de humildad fue el mayor que podemos recibir. 

Entonces, está de nosotros decidir si queremos agradar a Dios con una vida de humildad y disfrutar de los beneficios de ser humilde o seguir alejados de su amor y su misericordia por vivir con orgullo y soberbia. Que bonito es reconocer nuestras limitaciones y presentarnos ante Dios con un corazón humilde.

Sé que es difícil el reto de la humildad, pero no es imposible, recuerda que tenemos la oración para pedirle a Dios que nos ayude a sepultar nuestro ego y dejar que el amor de Dios se refleje a través de nosotros y nuestras acciones.

Las marcas de Cristo

24 jul

Por Raquel Álamo Feliciano

Tratando de rescatar unas Biblias que oficiales del ejército del gobierno habían tirado en una hoguera, un pastor cristiano recibió quemaduras que lesionaron sus manos y brazos. En su país no hay libertad de culto y luego de aquel día, aún conserva las marcas en su piel. Su valentía tuvo como resultado, que su congregación pudiera disfrutar de la Palabra de Dios de forma escrita. Una gesta admirable.

¿Tiene tu cuerpo marcas? Algunas marcas son leves o superficiales. Otras son más profundas, hasta traspasar la piel. Unas podrían ser físicas, mientras que otras pudieran ser internas, emocionales y hasta estar ocultas en lo profundo de tu corazón. ¡Todos llevamos una marca!

La Biblia reza en Gálatas 6:17: “De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús”. Estas palabras las dijo Saulo de Tarso, mejor conocido como el Apóstol Pablo.

Él fue un hombre con grandes oportunidades. Criado y educado con el gran maestro Gamaliel, Pablo poseía un gran conocimiento cultural y religioso. Además, tenía ciudadanía romana y judía. Era un hombre con un gran celo por la tradición judía y contaba con influencia entre los fariseos. Saulo se apasionó y comenzó a luchar contra todo aquello que amenazara su creencia religiosa. Para él, Jesús no era el Mesías, y por lo tanto, debía combatir semejante herejía.

Es así como Saulo de Tarso, comenzó a perseguir, maltratar y apresar a “los del camino”. En Hechos 9:1-2 dice: “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén”.

A toda prisa Saulo salió a Damasco, para cumplir su gran misión. Pero en el camino lo esperaba alguien que deseaba marcarlo por la eternidad. Un hombre que quería revelarse a su vida para abrazarlo con su misericordia y amor. Y allí, en medio de un resplandor del cielo, unas palabras sacudieron la vida de Pablo y jamás fue igual. “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues”.  Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues…” (Hechos 9:4-5a).

Jesús, el Rabí de quien todos hablaban y a quien habían crucificado, lo estaba llamando. ¿Acaso era este judío el verdadero Mesías? ¡Sí! “Yeshua” era el Redentor de la humanidad y el Salvador de Saulo. A partir de ese momento, Pablo fue marcado por su amor, y predicó su Palabra en las sinagogas y dondequiera que iba, convirtiéndose en el primer misionero cristiano.

Fue él, quien afirmó: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” (Gálatas 2:a); “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree…” (Romanos 1:16).

De perseguidor, Pablo, se convirtió en perseguido. Sufrió en carne propia, las consecuencias de rendirse a Cristo. Muchos dudaron de él, fue arrestado, despreciado, vituperado, sufrió palizas, latigazos, flagelaciones romanas, naufragio y finalmente, fue decapitado.  Sin embargo, Pablo quien llevó las marcas de Cristo en su cuerpo con honra, sabía que al morir, recibiría la recompensa divina, pues para él, el vivir era Cristo, y el morir, ganancia. (Filipenses 1:21).

Imagino a Pablo gritando en el momento inminente de su muerte: “¡Jesús vive!!!!!”. Uffff. Así es: ¡Cristo vive y es real en nuestras vidas transformando las marcas negativas en positivas!

Quizás pasaste por situaciones que trastocaron tu interior: odio, maltrato verbal, emocional o físico, abuso sexual, decisiones incorrectas, desprecio, prejuicios, muerte. Hoy, Dios quiere tocar tu corazón para sanar las heridas de tu corazón y marcar tu vida. ¿Deseas tú lo mismo? Entrégate por completo, y verás…

Frente a frente con las generaciones

23 jul

Por Elizabeth Vargas

Nosotros somos creación de Dios. Por nuestra unión con Jesucristo, nos creó para que vivamos haciendo el bien, lo cual Dios ya había planeado desde antes“.  (Efesios 2:10 – Traducción en lenguaje actual)

Todos hemos nacido en cierta época, unos son de este nuevo siglo, otros tuvimos la dicha de disfrutar tanto del siglo pasado como del presente.  Es interesante ver cómo cada generación tiene sus características y aunque no debe ser un sello, por lo general las personas que son parte de una de ellas tienden a compartir los valores, el concepto de vida, la visión del trabajo, etc.

Hoy se levantan nuevas generaciones que lamentablemente están viviendo en un mundo que está en crisis, en todo el sentido de la palabra.  Es por eso que iniciamos este espacio de reflexión sobre los temas que le interesan a los jóvenes.  Porque está en sus manos el destino del mundo y la crianza de las futuras generaciones.

Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica”. (Efesios 2:10 – Nueva versión internacional)

No voy a hablar de la generación silente, la baby boomers, la X, la Y, la Net y todas las que se añaden con el tiempo, pues de ese tema hay información en la Internet.  Lo que sí quiero es que evaluemos nuestra generación, aprendamos lo positivo de las generaciones pasadas y mejoremos los comportamientos que no influyen al bienestar de la sociedad.

Con el pasar de los años hay más facilidades, mucha tecnología, aparenta haber mejores métodos de comunicación, pero cada vez nos distanciamos más, hablamos y compartimos menos.  Vivimos la vida acelerada y de manera egoísta, pensando solamente en nuestro bienestar, y no digo que eso no sea importante, pero también debemos pensar en los demás porque somos parte de una sociedad.

No importa la edad que tengas, tienes una función en la humanidad, fuistes creado con un propósito y debes aportar de manera positiva.  Es hora que las generaciones nos paremos frente a frente no para cuestionar, discutir y lastimarnos, sino para unir esfuerzos y lograr el cambio que necesita el mundo porque la transformación no es cuestión generacional, depende de ti y de mi.

Nota de la editora:  Aprovecho para invitarte a visitar mi blog Más que vivir que celebra su segundo aniversario www.masquevivir.com

Carta de amor para su Princesa

22 jul

Mi princesa:

Te elegí desde antes de la fundación del mundo para ser mi princesa. Tú perteneces a la realeza aún cuando a veces no te sientas una princesa. Te esperaré hasta que estés lista para comenzar a vivir los maravillosos planes que tengo para ti. Sé que tú no sabes dónde comenzar o de qué manera vivir como la princesa que te he llamado a ser, así que permíteme enseñarte día a día.

Empieza a reconocer quién soy yo: el Rey de reyes, el Señor de señores, y el que ama tu alma. Cuando nosotros dos comencemos a encontrarnos solos cada día, yo te iré mostrando la forma de vivir como mi princesa elegida. Pero recuerda, hija mía, que así como yo te he elegido, también te he dado posibilidad de elegir si quieres o no representarme en el mundo. Si estás dispuesta, estoy aquí para darte todo lo que necesitas para cumplir con ese llamado real.

Con amor,

Tu Rey, el que te ha elegido…

El texto es un extracto del libro: Mi príncipe vendrá de la autora Sheri Rose Shepherd.

¿Trabajo o estudio?

21 jul

Por Kevin Daniel Cruz Reyes

La educación es la herramienta que nos abre las puertas del futuro, desde que nacemos hasta que morimos siempre estamos aprendiendo porque el conocimiento es la clave para el éxito.  Muchos jóvenes hoy  día deciden, quizás, terminar un cuarto año e irse a trabajar a un local de ventas de comida rápida, o a alguna tienda, que no está mal porque al menos no entrarían en la generación NiNi (Ni estudian, Ni trabajan).  Pero todos sabemos que ese no es su sueño y que si se esfuerza un poco más, puede llegar más lejos de lo que podrá imaginar, sólo tiene que dar la milla extra.

Hay otros que deciden abandonar los estudios y conformarse con lo que venga en el camino. Todos sabemos que éstos terminan viviendo como nunca quisieron, haciendo cosas que nunca desearon y aparentando sonrisas porque decidieron abandonar sus sueños, para irse por el camino “fácil”. En la palabra de Dios nos dice:

“¿Por qué no escuché a mis maestros? ¿Por qué no presté atención a mis instructores? He llegado al borde de la ruina y ahora mi vergüenza será conocida por todos.” (Proverbios 5: 13-14 – Nueva Traducción Viviente)

Cuando una persona adquiere el conocimiento necesario para poder seguir hacia adelante, se convierte en un ejemplo para los demás, en una persona de provecho, sin límites y en una persona que supo luchar por sus sueños. En su palabra Dios también nos dice:

No des la espalda a la sabiduría, pues ella te protegerá; ámala, y ella te guardará.” (Proverbios 4: 6 – Nueva Traducción Viviente)

Si valoras la sabiduría, ella te engrandecerá. Abrázala, y te honrará“. (Proverbios 4: 8 – Nueva Traducción Viviente)

Seamos sabios, no nos neguemos a aprender, no nos dejemos chantajear por la ansiedad, no permitamos que el querer adelantar los tiempos nos saque del camino del conocimiento. Recuerden que no sólo es tener conocimiento es saber cómo aplicarlo, pero sin conocimiento cómo sabrás que aplicar en los momentos difíciles de la vida, en el momento en que necesites tomar alguna decisión.

Aprende, actúa, analiza, tu futuro está en tus manos.

El valor de los valores

20 jul

Por  Eileen Filomeno

¿Cuándo fue la última vez que la sociedad dejó de incluir en sus compras los valores?  Ante los tiempos que nos enfrentamos me siento tan disgustada, triste y molesta con las actitudes de la sociedad y digo sociedad para no mencionar a nadie en específico, aunque sé que no todos caemos en este cajón maltrecho. Me indigna ver la televisión, leer los periódicos y hasta poder ver como se ha ido deteriorando el ingrediente más importante en la vida del ser humano: los valores.

Esos que a través de nuestra estadía en la tierra nuestros padres nos enseñan principios, los cuales introducimos muy adentro del corazón. Pero al parecer ya eso no está en nuestra lista de prioridades.
Y yo me pregunto ¿Qué puede enseñar una persona que no ha aprendido? ¿Cómo puede transmitir lo que nunca le transmitieron? Porque la realidad es que si buscamos un porqué para esta situación, encontraremos que a la mitad del camino, a la juventud actual se les dejó de inculcar ese regalo tan grande. Padres que decidieron dejar en manos de otros la enseñanza de sus hijos y permitieron que el ajoro de vida se interpusiera entre ellos, trayendo como consecuencia una revelación por parte de estos hijos.

Dicen que de tantos sucesos macabros uno se vuelve inmune a ellos, pero no, cada momento en que conozco un nuevo caso en donde vemos como familiares se atacan y se matan entre sí, mis sentimientos se afloran. Es triste, pero la realidad es que si seguimos por este camino tendremos un Puerto Rico lleno de tristeza y dolor. Recordemos que es deber de todos el interés por la ética y la moral de nuestro País, porque en nuestras manos está el futuro de la próxima generación. Pensemos si, ¿queremos una sociedad que disfrute de una buena salud mental? o si ¿queremos una sociedad en donde nos saquemos los ojos unos a otros?

Y pongamos en una balanza cuánto cuesta todo lo que compramos con dinero versus lo que podemos regalar sin gastar ni un centavo. Regalemos a nuestros hijos y familiares un poco de valor para que en un futuro tengamos la oportunidad de poder disfrutar de lo más hermoso que Dios creó: la familia.

De una pesadilla a Tierra Santa

19 jul

Por Emely Hernández Hilerio

Me desperté de repente, después de una terrible pesadilla. Sentía como me perdía en un túnel negro sin final. Caminaba y caminaba, y estaba atrapada en un túnel sin encontrar la salida ni un poco de luz.  Me pregunte por un momento, ¿Cómo sería estar un instante sin vista? ¿Sería igual a lo agobiada que me estaba sintiendo en el túnel? En medio de la turbación, me detuve por un instante. Fue entonces, que recordé “Fíate de Jehová de todo tu corazón, no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y El enderezara tus veredas” (Proverbios 3: 5-6) Guardaba estas palabras como cuando Maria, guardaba todas las cosas, meditándolas en su corazón (Lucas 2:9)

En un momento, me encontraba de rodillas, humillada a los pies de la cruz, reconociendo que en Él estaba la fuerza, fortaleza y confianza para continuar mi camino. Sabía que era el momento en que Él comenzaría a trabajar conmigo, Él sólo estaba esperando que yo le abriera paso en mi corazón. Si tan sólo me hubiese dado cuenta unos momentos antes (años, meses, semanas, días, horas, minutos, segundos) mi vida hubiese sido diferente. No hubiese pasado tanto tiempo en el lugar de las pesadillas que me atemorizaba tanto.

De momento, me dijo: “Yo siempre he estado esperando a que reconozcas que yo enderezaré, transformaré, cambiaré tu situación, tu agonía, tu crisis, tus pesadillas. Acaso no recuerdas, que en la cruz aquel día negro te di la victoria. Luego, de esa obscuridad mientras esperabas, te di la luz, te di la victoria que necesitabas por medio de mi resurrección. La guerra la tienes ganada. Deposité la victoria en tus manos. Porque te amo desde el vientre de tu madre. Te amo tanto que di mi vida en la cruz por ti. Me hice hombre, me hice pecado por ti. Sufrí por ti. Espero todo esto no sea en vano”. 

Se dio media vuelta y se fue. Me senté y comencé a pensar en todo el recorrido de mi vida. Fue el lugar de las pesadillas, ese lugar en el que no queremos estar que se convirtió en mi Tierra Santa, en mi victoria, en mi luz, en mi refugio, en mi fuerza, en mi fortaleza. Me puse de pies, me percaté que en todo momento  la salida del túnel estuvo tan cerca como depositar mi confianza en Dios. Tu problema de tristeza, de crisis, es visto en todo momento por Dios, así como vio a la mujer del flujo de sangre, a la mujer samaritana, como vio a una tribu en crisis, en esclavitud y lo convirtió en pueblo amado, enderezó sus veredas y lo llevó hasta Tierra Santa.

Me desperté sabiendo que si deposito mi confianza en Dios y lo reconozco en todos mis caminos, mi lugar de pesadillas se convertirá en la Tierra Santa.

El poder de su sanación

18 jul

Por Eileen Filomeno

“Sáname, oh Jehová y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza. ’’ Jeremías 17:14

Oración a Dios:

¡Oh Jehová! ¿Cuántas veces he implorado tu sanación sin una respuesta de tu parte? Mírame estoy enferma y cada día empeoro, porque no oyes mi pedido o es que acaso no merezco esta humilde petición. Soy un buen ser humano y ayudo al prójimo, trabajo por mi familia y fielmente voy a tu casa, porque entonces no me has contestado mi petición de sanidad.

Estoy muy cansada y mi alma ya no resiste tanto dolor, necesito que me ayudes y me llenes de salud. Yo sé que no soy la única persona en el mundo que necesita ser sanada, pero oh Jehová, ¡Ya no puedo más! Te prometo que seré fiel y trabajaré por ti cada día de mi vida, te prometo que hasta mi fin predicaré tu palabra, sólo te pido sanidad… sólo te pido sanidad.

Contestación de Dios:

¡Hija mía! Hace mucho que quiero sanarte, pero no me has permitido trabajar contigo. Cada día trato de depositar un gramo de sanidad a tu cuerpo, pero tú con tu afán de querer sentir sanidad por completo has ignorado mis pequeñas señales. Sé que eres buena sierva, que ayudas al que te necesita y que fielmente trabajas para ser mejor cristiana, pero al parecer no has confiado en mi poder. Yo tengo el poder de sanarte y lo estoy haciendo pero tú en tu afán has olvidado que el milagro de la sanidad primero tienes que creerlo sin verlo, porque yo tu Dios ya te he escuchado, sólo necesito que confíes en mi para que entonces puedas ver el poder de sanidad. ¡Ayúdame a poder sanarte! Confía y espera en mí.

Moraleja:

Muchas veces queremos ver un gran milagro y en nuestro afán dejamos pasar los pequeños milagros que Dios va depositando en nuestra vida y nuestros cuerpos. ¡Aprendamos a confiar y a creer aunque no podamos sentir que grandes cosas sucedan! Dios está trabajando sólo déjalo sanar y salvar tu vida.

Cuando el “GPS” no traza la dirección correcta

14 jul
Por Kevin Daniel Cruz Reyes
 
Martha, una chica que acababa de convertirse al cristianismo junto a su pareja, Carlos. Ambos con expectativas, pero sólo las de ella eran sinceras.  Sin embargo, cuando una relación no mira hacia la misma dirección, tiende a extraviarse durante el camino.

Ambos se conocieron, se gustaron, pero el “GPS” de su relación estaba en la dirección contraria, no tenía un camino trazado correctamente.  Martha es una chica que le gustan las cosas que tengan que ver con Dios y a pesar de que es muy corto el tiempo respecto a su entrada a la iglesia, ha sido marcada para siempre. Carlos, asistía los domingos, quizás uno que otro día más con tal de ver a Martha y se sentaba en la banca, pero como dicen por ahí: “el había entrado a la iglesia, pero la iglesia no había entrando en él”.

El muchacho comenzó a cambiar,  a mentir, a ser diferente, empezó a dejar de asistir a la iglesia, y ella aunque continuó asistiendo, poco a poco de tantas decepciones apartó su mirada de Dios y decidió tomar otro camino, decidió seguir su “GPS”, en vez de seguir el “GPS” de Dios.

Su relación se extravió durante el camino, ambos decidieron tomar sus caminos por rumbos separados, pero Martha aún siente en su corazón que Dios la está esperando. Ella asiste de vez en cuando a la iglesia, pero aún no se siente lista para volver a los caminos de Dios. Ella aún sigue herida, aunque ya ha pasado un año de lo sucedido. Martha sigue tratando de caminar la ruta que Dios ya le ha trazado, aunque se le haga difícil y le duela, ella sabe que no hay nada mejor que estar en la presencia del Padre.

En la Biblia nos dice: “El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.” (1 Corintios: 13:7 – Nueva Traducción Viviente)

Enamórate de Dios, permítele que entre en tu corazón y que restaure tu vida, que sea Él quien trace el camino por el que debes andar.  Coloca en tu corazón el “GPS” de Dios y sigue las instrucciones para que cuando andes por las veredas más oscuras y para que cuando sientas que no haya una dirección por la cual puedas ver la luz, escuche su voz diciendo: “Dobla a la derecha, deténgase, reflexione, siga hacia adelante, cuidado una roca, no importa levántate y siga caminando, que pronto llegarás a la luz, si está en verde continúa a paso firme, si está en amarillo tome las debidas precauciones y continué si está firme o deténgase si está dudosa, y si está en rojo, detente y espera a que sea el momento indicado para continuar.” Bendecidos.

Leixa Rosario, colaboradora especial con la temática del escrito.

Metamórfosis

11 jul

Por Madeline Hernández

Cambios, decisiones, transiciones, procesos, en fin palabras que son de impacto directo sobre nuestras vidas. Desde decidir qué nos vamos a poner, hasta la decisión más importante de nuestra vida implica consecuencias positivas y negativas.

Siempre queremos obtener las cosas positivas a nuestro alrededor sin tomar en consideración que no necesariamente obteniendo lo bueno y lo alegre, nos permitirá realmente apreciar lo que tenemos. Pues, ¿cómo conoceremos la alegría, sin haber experimentado el llanto y la tristeza? ¿Cómo querer gritar “victoria” sin antes sentir lo recio de la batalla? ¿Cómo saborear y apreciar el sabor dulce sin conocer las cosas amargas?

Exigimos en todo momento. Le tememos a los cambios y a las transiciones y a lo que no sabemos cómo va a terminar.  Pero debemos de entender que cada proceso que Dios nos permite vivir tendrá el final perfecto si decidimos atravesarlo con entereza y valentía.  Aceptar mi metamorfosis no fue fácil, pero decidí entrar en el saco que me apretaba y a veces sentía que me faltaba el oxígeno.  Muchas veces quise abandonar mi proceso porque sabía que según pasara el tiempo iba a ser más doloroso y más fuerte.

En la mayoría de los casos queremos ser reinas, pero sin arriesgar nuestra vida, abrir grandes mares como lo hizo Moisés, sin tener a su cargo un pueblo tan rebelde, pero debemos entender que los procesos no se completan a medias. Hoy decides si te quedas en el saco de las decisiones sin tomar la iniciativa de atravesar el proceso o lo atraviesas reconociendo que aunque será doloroso, aún en el momento culminante, podrás ver como al final, sea cual sea, tus alas se abrirán a la bendición que Dios declaro sobre tu vida……hoy te invito a que vivas a plenitud tu metamórfosis……

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